Guía completa para fabricar tornillos de ferrocarril: cómo se fabrican estas piezas importantes
Los tornillos de ferrocarril son piezas esenciales de los sistemas de vías férreas. Realizan un trabajo muy importante al sujetar los rieles a los soportes de madera o concreto debajo y mantener las vías a la distancia correcta. Si solo un tornillo se rompe, podría causar que un tren descarrile, lo cual es extremadamente peligroso. Este artículo explica todo sobre cómo se fabrican estas piezas vitales. Analizaremos cada paso, desde la elección de los materiales metálicos adecuados hasta las inspecciones de calidad finales que aseguran que los tornillos funcionarán de manera segura en vías reales. Esta guía está escrita para personas que desean entender cómo se fabrican estos sujetadores, qué hace que un buen tornillo sea diferente de uno malo y cómo la forma en que se fabrican afecta su durabilidad y seguridad.
La base: comprensión de los materiales
Elegir el material adecuado es la decisión más importante al fabricar tornillos de ferrocarril. El tipo de acero utilizado determina qué tan fuerte será el tornillo, cómo responde a los procesos de fabricación y si puede soportar las fuerzas enormes y las condiciones climáticas adversas del uso ferroviario. Todo el proceso depende de seleccionar un material con la composición química adecuada para lograr un equilibrio perfecto entre resistencia, tenacidad y resistencia a esfuerzos repetidos después del procesamiento. Comprender la ciencia de los metales no es solo un aprendizaje académico; es la base fundamental para crear un producto seguro y confiable.
Acero al carbono y aleado
Los principales materiales para tornillos de vía de alta resistencia se dividen en dos grupos: aceros de carbono medio/alto y aceros aleados. La diferencia es que los aceros aleados tienen elementos especiales añadidos además del carbono para lograr propiedades específicas de ingeniería.
Los aceros de carbono medio, como AISI/SAE 1045 o C45, contienen aproximadamente 0.45% de carbono. Ofrecen un buen equilibrio entre resistencia y flexibilidad cuando se templen adecuadamente y son una solución rentable para aplicaciones estándar en vías donde las cargas son moderadas. Para aplicaciones de mayor demanda, se utilizan grados como SAE 1541, con mayor contenido de manganeso, para mejorar su capacidad de endurecimiento.
Los aceros aleados se eligen para entornos de alta tensión, incluyendo líneas de alta velocidad, curvas cerradas y cambios de vía con cargas pesadas. Se añaden elementos específicos para mejorar el rendimiento:
- Manganeso (Mn): Aumenta la capacidad del acero para ser endurecido y su resistencia. Es un elemento básico en casi todos los aceros de alta resistencia.
- Cromo (Cr): Mejora significativamente la capacidad del acero para ser endurecido, su resistencia a la oxidación y su resistencia a altas temperaturas. Aceros como AISI 4140 (un acero de cromo-molibdeno) son los más utilizados para tornillos de alta resistencia.
- Molibdeno (Mo): Mejora la capacidad del acero para ser endurecido y, crucialmente, aumenta la tenacidad a un nivel de dureza dado. También ayuda a prevenir la fragilidad durante el temple.
- Boro (B): Añadido en pequeñas cantidades (partes por millón), el Boro tiene un efecto potente en aumentar la capacidad del acero para ser endurecido en aceros de carbono bajo y medio, permitiendo una alta resistencia con químicas más simples y rentables.
Comprendiendo las clases de tornillos
Las normas internacionales proporcionan un sistema claro para clasificar los tornillos según sus propiedades mecánicas. Este sistema permite a los ingenieros especificar el rendimiento sin dictar una composición química exacta. El sistema más común es ISO 898-1, que define clases de propiedades como 8.8, 10.9 y 12.9. En Europa, las normas ASTM como A325 y A490 son comunes para juntas estructurales.
Las propiedades mecánicas clave definidas por estas normas incluyen:
- Resistencia a la tracción: La máxima tensión de tracción que puede soportar un tornillo antes de romperse. Para un tornillo de grado 10.9, esto es un mínimo de 1040 MPa.
- Resistencia a la fluencia: La tensión en la que el tornillo comienza a deformarse permanentemente. Esta es una medición crítica para el diseño, ya que define el límite del comportamiento elástico del tornillo.
- Dureza: La resistencia del material a las abolladuras superficiales. Se mide a menudo usando pruebas Rockwell o Vickers y proporciona una forma rápida y confiable de verificar la resistencia a la tracción y el éxito del tratamiento térmico.
- Ductilidad/elongación: La capacidad del material para estirarse y deformarse antes de romperse. Una alta ductilidad es esencial para los tornillos de vía para absorber cargas de choque y vibraciones sin fallar de manera frágil.

Comparando Diferentes Materiales
La selección de una clase específica es un equilibrio entre los requisitos de rendimiento, la complejidad de fabricación y el costo.
| Calidad del material | Aspectos destacados de la composición | Propiedades mecánicas clave | Aplicación principal y justificación |
| Acero de carbono medio (por ejemplo, C45) | ~0.45% Carbono | Buen equilibrio entre resistencia y flexibilidad después del tratamiento térmico. Menor costo. | Aplicaciones estándar en vías con carga y estrés moderados. |
| Grado 8.8 (ISO 898-1) | Acero de carbono medio templado y revenido (puede incluir Boro) | Resistencia a la tracción mínima: 800-830 MPa. Buena tenacidad. | El caballo de batalla para sistemas de fijación ferroviaria de uso general. |
| Grado 10.9 (ISO 898-1) | Acero aleado templado y revenido (por ejemplo, acero Cr-Mo) | Resistencia a la tracción mínima: 1040 MPa. Alta relación resistencia-peso. | Ferrocarril de alta velocidad, curvas pronunciadas y juntas sometidas a altas tensiones que requieren una fuerza de sujeción superior. |
| ASTM A325 / A490 | Requisitos químicos específicos para pernos estructurales. | Requisitos definidos de resistencia, flexibilidad y capacidad de rotación. | Utilizado principalmente en normas norteamericanas para juntas estructurales ferroviarias (por ejemplo, ranas, cambios de vía). |
El proceso principal de fabricación
Transformar una barra de acero en bruto en una pieza de perno de ingeniería de precisión implica una secuencia de operaciones de conformado cuidadosamente controladas. El objetivo no es solo crear la forma, sino mejorar la estructura interna del grano del acero. Esta mejora metalúrgica es lo que otorga la tenacidad y resistencia a la fatiga necesarias para sobrevivir en el exigente entorno ferroviario. El proceso de forjado, ya sea en caliente o en frío, es el corazón de esta transformación.
Paso 1: Preparación del material
El proceso comienza con grandes bobinas de barra de acero. Se requieren varios pasos preparatorios antes de que pueda comenzar el forjado.
- Estirado de Varilla de Alambre: La varilla cruda se tira a través de una serie de matrices para reducir su diámetro a la dimensión precisa requerida para la máquina de forja. Este proceso también mejora el acabado superficial y añade un endurecimiento inicial.
- Recocido: Para algunos aceros de mayor carbono o aleados, puede ser necesaria un tratamiento térmico de recocido. Esto implica calentar el acero y enfriarlo lentamente para suavizarlo, haciéndolo más maleable y evitando grietas durante el proceso agresivo de forja en frío.
- Tratamiento superficial: La superficie del alambre debe estar perfectamente limpia. Esto se logra mediante chorreado (propulsando medios abrasivos sobre la superficie) o decapado químico para eliminar cualquier escama de fábrica (óxidos de hierro) del material crudo. Una superficie limpia es esencial para una forja sin defectos y una vida útil adecuada de las herramientas.
Paso 2: Análisis de Forja
La forja es un proceso en el que el metal se moldea mediante fuerzas de compresión localizadas. Para los pernos, esto da forma a la cabeza y al área donde el vástago se une a la cabeza. El beneficio clave de la forja sobre el mecanizado de una cabeza es el efecto en el flujo de grano del material. La forja obliga a la estructura interna del grano a seguir el contorno de la cabeza del perno, creando un flujo ininterrumpido de fibras. Esto es similar a la diferencia entre una tabla cortada de un tronco de árbol y una hecha de fibras de madera laminadas y orientadas. El flujo de grano orientado aumenta dramáticamente la resistencia y la resistencia a la fatiga del perno, especialmente en el área crítica donde la cabeza se une al vástago.
Forja en caliente
En la forja en caliente, el lingote o barra de acero se calienta a una temperatura por encima de su punto de recristalización, típicamente entre 1100°C y 1250°C. A esta temperatura, el acero es altamente plástico y puede ser moldeado con menos fuerza. A medida que el material se deforma en las matrices de forja, su estructura de grano gruesa, de fundición, se descompone y se vuelve a formar en una estructura de grano fina, uniforme y de dimensiones iguales al enfriarse. Este proceso refina el material, repara agujeros internos y resulta en una excelente tenacidad y flexibilidad en el producto final. La forja en caliente es el método principal para producir pernos de riel de mayor diámetro (típicamente >M20), formas de cabeza complejas y pernos hechos de aceros de alta aleación que son difíciles de formar en frío.
Forja en frío
La forja en frío, también conocida como cabezado en frío, se realiza a temperatura ambiente o cerca de ella. Se alimenta una pieza de alambre en una serie de matrices y se moldea progresivamente en la geometría final del perno mediante una presión intensa. En lugar de energía térmica, el proceso se basa en la flexibilidad del material. El efecto metalúrgico principal de la forja en frío es el endurecimiento por deformación (o endurecimiento por trabajo). A medida que el material se deforma, las dislocaciones en su estructura cristalina se multiplican y enredan, haciéndolo más fuerte y duro. Esto permite la producción de pernos fuertes con una excelente precisión dimensional y un acabado superficial superior, eliminando a menudo la necesidad de mecanizado secundario. Sin embargo, generalmente está limitado a pernos de menor diámetro (típicamente <M24) y formas menos complejas debido a las enormes fuerzas requeridas.
Comparación de Métodos de Forja
La elección entre forja en caliente y en frío es una decisión de ingeniería crítica basada en el tamaño del perno, la calidad del material y el volumen de producción.
| Parámetro | Forja en caliente | Forja en frío (Cabezado en frío) |
| Temperatura del proceso | Por encima de la temperatura de recristalización. (>1000°C) | A o cerca de la temperatura ambiente |
| Impacto en la estructura de grano | Granos refinados, uniformes y de dimensiones iguales. Elimina defectos preexistentes. | Granos alargados (endurecimiento por trabajo). Aumenta la resistencia pero puede reducir la flexibilidad. |
| Resistencia mecánica | Excelente resistencia y tenacidad tras el tratamiento térmico. | Alta resistencia a la tracción debido al endurecimiento por trabajo, pero puede requerir alivio de tensiones. |
| Tolerancia dimensional | Menos preciso debido a la contracción térmica. Requiere más mecanizado secundario. | Precisión dimensional excelente y acabado superficial. |
| Adecuación del material y tamaño | Ideal para diámetros mayores (>M20) y formas de cabeza complejas. Adecuado para aceros de alta aleación. | Mejor para tornillos de diámetro menor (<M24) y diseños más simples. |
| Velocidad de producción y costo | Tiempos de ciclo más lentos, mayor coste energético. | Proceso automatizado de alta velocidad. Menor coste energético, pero mayor coste de herramientas. |
Etapa de ingeniería de precisión
Después de que el blank del tornillo es forjado, se requieren otros dos procesos de precisión para finalizar su geometría y, lo más importante, desarrollar las propiedades mecánicas especificadas. Estos son laminado de roscas y tratamiento térmico. No son ideas secundarias; son pasos de ingeniería integrales que crean las características de rendimiento final del elemento de fijación.
Rolado de roscas para resistencia
Las roscas pueden formarse mediante corte o mediante rolado. Para aplicaciones críticas de seguridad como tornillos de rail, el método superior y generalmente requerido es el rolado de roscas. El rolado de roscas es un proceso de conformado en frío donde el blank del tornillo forjado se rueda entre dos o tres matrices de acero endurecido. Las matrices presionan contra el blank con fuerza extrema, desplazando el material para formar las raíces y crestas de la rosca.
Este método es superior al corte de roscas por varias razones clave:
- Mejor resistencia a la fatiga: El proceso de trabajo en frío crea tensiones residuales compresivas beneficiosas en la raíz de la rosca, que es el punto más común de inicio de grietas por fatiga. Estas tensiones compresivas actúan para contrarrestar las cargas de servicio en tracción, extendiendo significativamente la vida útil de la rosca.
- Flujo de grano ininterrumpido: A diferencia del corte de roscas, que corta el flujo de grano del material, el rolado obliga al grano a seguir el contorno de la rosca. Este flujo continuo de grano aumenta la resistencia de la forma de la rosca.
- Superficie más dura y suave: La presión intensa pulimenta las superficies de la rosca, haciéndolas más suaves y duras que una rosca cortada. Esto mejora la resistencia al desgaste y proporciona una mejor superficie de acoplamiento para la tuerca, llevando a relaciones de par-tensión más consistentes.
- No hay desperdicio de material: El rolado de roscas es un proceso sin virutas, que forma la rosca desplazando el material en lugar de eliminarlo. Esto es más eficiente y respetuoso con el medio ambiente.
Ciencia del tratamiento térmico
El tratamiento térmico es el 'interruptor' metalúrgico que transforma el tornillo forjado y roscado, relativamente blando y flexible, en un componente de ingeniería de alta resistencia y tenacidad. El proceso desbloquea el potencial almacenado en la química del acero, permitiéndole cumplir con los requisitos estrictos de grados como 8.8, 10.9 o 12.9. Desde una perspectiva de ingeniería, aquí es donde se añade el mayor valor, pero también donde reside el mayor riesgo de error. Un control inadecuado puede provocar grietas por temple, dureza insuficiente o fragilidad.
El proceso consta de tres etapas distintas:
- Austenitización (Calentamiento): Los pernos se colocan en un horno continuo y se calientan a una temperatura precisa, generalmente entre 850°C y 900°C. A esta temperatura, la estructura cristalina del acero se transforma en una fase uniforme llamada austenita, en la cual el carbono y los elementos de aleación están completamente disueltos.
- Templeización: Inmediatamente después de salir del horno, los pernos al rojo vivo se enfrían rápidamente sumergiéndolos en un medio controlado, generalmente un aceite especializado, polímero o agua. Este enfriamiento rápido no permite que la austenita se transforme de nuevo a su estado blando. En su lugar, se transforma en martensita, una estructura cristalina muy dura, resistente pero frágil. La velocidad de la templeización es fundamental y debe ser cuidadosamente controlada para lograr una dureza completa sin causar choque térmico y grietas.
- Templado: Los tornillos templados están ahora demasiado frágiles para su uso. El paso final y crucial es el templado. Los tornillos se vuelven a calentar a una temperatura mucho más baja (por ejemplo, 400-650°C, dependiendo de la calidad objetivo) y se mantienen a esa temperatura durante un tiempo específico. Este recalentamiento controlado permite que parte del carbono atrapado en la estructura martensítica precipite, aliviando las tensiones internas y transformando la microestructura en "martensita templada". Esta estructura final posee la combinación deseada de alta resistencia a la tracción y la dureza esencial.

Garantizando fiabilidad y control de calidad
Para un componente crítico para la seguridad, la fabricación es solo la mitad de la historia. Es absolutamente necesario un programa riguroso y multinivel de aseguramiento de la calidad (QA). Este programa proporciona la evidencia objetiva de que cada tornillo en un lote de producción cumple con todas las especificaciones dimensionales, mecánicas y de material. Para los profesionales de compras y QA, entender este marco es clave para evaluar a los proveedores y garantizar la fiabilidad del producto final.
Tres pilares de la inspección
Un sistema de control de calidad robusto para pernos ferroviarios se basa en tres pilares de prueba, cada uno verificando un aspecto diferente de la calidad del producto: precisión dimensional, rendimiento mecánico e integridad del material. Estas pruebas se realizan de forma estadística para cada lote de producción, garantizando consistencia y conformidad.
Pruebas clave de control de calidad
La siguiente tabla describe el Pruebas esenciales realizadas para certificar un lote de fijaciones ferroviarias Producción de tornillos. Estas pruebas constituyen una puerta de calidad integral que evita que productos no conformes lleguen alguna vez al campo.
| Categoría de Prueba | Prueba Específica | Propósito y lo que verifica | Estándar Relevante (Ejemplo) |
| Dimensional y Visual | Gauges de Go/No-Go, calibradores, comparadores ópticos | Verifica que todas las dimensiones (longitud, diámetro, perfil de rosca, geometría de la cabeza) estén dentro de las tolerancias especificadas. Revisa defectos visuales. | ISO 4759-1 |
| Propiedades mecánicas | Ensayo de tracción | Tira del perno hasta que falle para determinar su resistencia máxima a la tracción, resistencia a la fluencia y elongación. Confirma que el material cumple con los requisitos de grado. | ISO 898-1 / ASTM F606 |
| Propiedades mecánicas | Prueba de carga de prueba | Aprieta el perno hasta su carga de prueba especificada (típicamente aproximadamente el 90% de la resistencia a la fluencia) y asegura que no se deforme de forma permanente. Verifica la elasticidad. | ISO 898-1 / ASTM F606 |
| Propiedades mecánicas | Prueba de dureza (Rockwell, Brinell, Vickers) | Mide la resistencia a la indentación. Es una forma rápida y no destructiva de verificar la efectividad de la proceso de tratamiento térmico a lo largo de un lote. | ISO 6508 (Rockwell) |
| Integridad del material | Inspección por partículas magnéticas (MPI) | Un método de prueba no destructiva (NDT) para detectar grietas o defectos en la superficie y cerca de ella, especialmente en el área de filete entre la cabeza y el vástago. | ASTM E1444 |
| Revestimiento / Superficie | Medición de espesor de recubrimiento / Prueba de niebla salina | Verifica el espesor de los recubrimientos protectores (por ejemplo, galvanizado) y prueba su resistencia a la corrosión con el tiempo. | ISO 9227 (Niebla salina) |
Trazabilidad del lote
Más allá de las pruebas, la trazabilidad completa es una característica de un proceso de producción de calidad. Cada perno debe estar marcado con la identificación del fabricante y la categoría de propiedad (por ejemplo, “10.9”). Esta marca, combinada con registros internos de producción, permite rastrear un perno terminado hasta el lote específico de acero del cual fue hecho. Cada envío de pernos de riel de buena reputación debe ir acompañado de un documento de certificación formal, como un Informe de Pruebas de Material (MTR) o un certificado EN 10204 Tipo 3.1. Este documento proporciona el análisis químico de la materia prima y los resultados de las pruebas mecánicas realizadas en ese lote de producción específico.

Análisis y Prevención de Fallos
Comprender cómo fallan los pernos en servicio proporciona una retroalimentación invaluable para mejorar el proceso de producción. Al vincular los modos de fallo comunes con sus causas raíz en la fabricación, los ingenieros y equipos de mantenimiento pueden diagnosticar problemas de manera más efectiva y especificar productos con mayor fiabilidad. Este enfoque analítico eleva el control de calidad de una simple prueba de aprobado/reprobado a un ciclo de mejora continua.
Modos habituales de fallo
- Fallo por fatiga: Este es el modo de fallo más común en sujetadores sometidos a cargas dinámicas. Comienza con una grieta microscópica, a menudo en un punto de concentración de esfuerzos, que crece lentamente con cada ciclo de carga hasta que la sección transversal restante ya no puede soportar la carga, lo que conduce a una fractura repentina.
- Causas relacionadas con la producción: Uso de corte de rosca en lugar de laminado de rosca, lo que deja raíces de rosca afiladas y corta el flujo de grano; marcas de forja afiladas en el filete entre la cabeza y el vástago; inclusiones no metálicas en el acero en bruto que actúan como elevadores internos de esfuerzo.
- Embarcamiento por hidrógeno: Este es un modo de fallo catastrófico y frágil que puede ocurrir en aceros de alta resistencia (típicamente por encima de 1000 MPa de resistencia a la tracción). Los átomos de hidrógeno pueden introducirse en el acero durante procesos como la decapado ácido o el electrochapado. Estos átomos se difunden hacia áreas de alta tensión y causan una pérdida dramática de flexibilidad, llevando a fallos bajo cargas mucho menores que la resistencia al rendimiento del perno.
- Causas relacionadas con la producción: Procesos de limpieza con ácido mal controlados; fallo en realizar un ciclo de horneado post-encolado (típicamente a ~200°C durante varias horas) para eliminar cualquier hidrógeno absorbido.
- Grietas por corrosión bajo tensión (SCC): Este fallo ocurre cuando un material susceptible está sometido a una tensión de tracción en un entorno corrosivo específico. La combinación de estos tres factores puede conducir a grietas y fallos.
- Causas relacionadas con la producción: Selección de una clase de material con susceptibilidad conocida a SCC para un entorno dado; altas tensiones residuales de tracción en la pieza por tratamiento térmico o conformado inadecuado.
- Fallo por sobrecarga: Es un fallo directo donde la carga aplicada excede la resistencia del perno. Puede manifestarse como una fractura flexible (con estiramiento visible) o una fractura frágil (una rotura limpia sin deformación).
- Causas relacionadas con la producción: Un defecto grave en el material proveniente de la acerería; tratamiento térmico inadecuado que resulta en un producto demasiado blando (sobrecarga flexible) o que fue templado incorrectamente y es demasiado frágil (fractura frágil).
Etapa final: Tratamiento superficial y embalaje
Los pasos finales en la producción de pernos de sujeción ferroviaria se centran en proteger el perno terminado contra la corrosión y asegurar que llegue al lugar de instalación en perfectas condiciones. Aunque parecen simples, estas etapas son esenciales para la vida útil a largo plazo del elemento de fijación.
Protección contra los elementos
La elección del recubrimiento es una decisión crítica basada en la corrosividad del entorno de servicio y la resistencia del perno.
- Galvanizado en caliente (HDG): Este proceso implica sumergir el perno en un baño de zinc fundido. Crea un recubrimiento grueso, duradero y metalúrgicamente unido que proporciona una excelente protección contra la corrosión a largo plazo. Es una opción común para aplicaciones generales en vía.
- Recubrimientos de escamas de zinc: Son recubrimientos delgados no electrolíticos (por ejemplo, Geomet, Dacromet) que consisten en escamas de zinc y aluminio en un aglutinante. Ofrecen una resistencia a la corrosión muy alta y, lo que es crucial, al no aplicarse electroquímicamente, no presentan riesgo de embrittlement por hidrógeno. Esto los convierte en la opción preferida para pernos de resistencia 10.9 y superiores.
- Óxido negro / Fosfato: Son recubrimientos de conversión que ofrecen una resistencia mínima a la corrosión. Se utilizan principalmente como base para aceite o grasa, destinados a aplicaciones donde el elemento de fijación estará protegido continuamente por un lubricante en un entorno sellado.
Embalaje y logística
El paso final es el embalaje. Los pernos de sujeción ferroviaria son pesados y el embalaje debe ser robusto. Normalmente se embalan en toneles de acero o en cajas de madera reforzada. Para pernos recubiertos, se debe tener cuidado para evitar daños en la capa protectora durante el transporte. Para aplicaciones sensibles, puede usarse un revestimiento VCI (Inhibidor de Corrosión por Vapor) dentro del embalaje para proporcionar una capa adicional de protección contra la corrosión atmosférica durante el envío y almacenamiento. Un embalaje adecuado asegura que el componente, diseñado con precisión y probado en calidad, llegue al sitio listo para su misión crítica de seguridad.
Conclusión
La producción de un perno de sujeción ferroviaria fiable es una combinación compleja de ciencia de materiales, ingeniería mecánica de precisión y control de calidad riguroso. Es un proceso donde cada paso, desde la selección de la aleación de acero correcta y la mejora de su estructura granular mediante forjado, hasta la creación de roscas resistentes a la fatiga y el tratamiento térmico final que define sus propiedades, tiene un impacto directo y significativo en la seguridad y el rendimiento ferroviario. No basta con un conocimiento básico; es esencial una profunda comprensión técnica de todo este proceso para cualquier profesional responsable del diseño, adquisición o mantenimiento de la infraestructura ferroviaria. Esta guía sirve como referencia técnica, demostrando que la integridad de nuestros ferrocarriles se construye sobre la calidad incorporada en sus componentes más fundamentales.
- ASTM International – Pruebas y Normas para Elementos de Fijación https://www.astm.org/
- SAE International – Normas para Ferrocarriles y Elementos de Fijación https://www.sae.org/
- AREMA - Asociación Americana de Ingeniería Ferroviaria y Mantenimiento de Vías https://www.arema.org/
- ISO - Organización Internacional de Normalización https://www.iso.org/
- Instituto Industrial de Elementos de Fijación (IFI) https://www.indfast.org/
- ASM International - Materiales y fabricación https://www.asminternational.org/
- ASME - Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos https://www.asme.org/
- Asociación de la Industria de la Forja (FIA) https://www.forging.org/
- NIST - Instituto Nacional de Normas y Tecnología https://www.nist.gov/
- Instituto de Suministros Ferroviarios (RSI) https://www.rsiweb.org/



